Llámanos al 910 14 13 76 / 647 935 514

autoestima

Autoestima, ¿cómo nos valoramos?

“Nunca conseguiré el puesto de trabajo de deseo; todos son mejor que yo”;” No debería haber dicho eso, no sé hacer nada bien”;“No me siento capaz de expresar lo que pienso”; “Tengo miedo de no gustarle”; “Que van a pensar de mí sí me quedo callada cuando todos me miran”; “Llego a la oficina y mi compañero no me devuelve el saludo. Seguro que he hecho algo mal y ahora no quiere saber nada de mí” … ¿Cuándo aparecen este tipo de ideas? ¿Cómo te sientes cada vez que vienen a tu mente? ¿Suelen desaparecer o se quedan contigo un tiempo? Este tipo de pensamientos son habituales cuando nuestra autoestima se encuentra deteriorada.

autoestima

Pero… ¿A qué nos estamos refiriendo cuando hablamos de autoestima?

Desde que somos niños nos relacionamos con nuestro entorno; con lo que nos rodea e interactuamos con otros, padres, madres, abuelos, hermanos, amigos, etc. A través de estas interacciones y de las experiencias que vayamos viviendo, vamos a ir aprendiendo tanto a relacionarnos con el mundo como a crearnos una idea de lo que nosotros somos. Es decir, vamos conformando nuestra identidad personal.

Así, en función de nuestras experiencias, de éxitos y  fracasos, de los mensajes que recibamos de los demás; iremos estableciendo un modo de relacionarnos con nosotros mismos y nuestra imagen de nosotros mismos. Construiremos nuestra autoestima, nos valoraremos como capaces o incapaces, resolutivos, buenos o malos, tranquilos, incompetentes, seguros, habilidosos o torpes…

Cuando nos ponemos hablar sobre la idea que tenemos de nosotros mismos, es fácil que nos encontremos con términos que pueden parecernos similares y los vemos a veces como sinónimos. Los utilizamos a diario para referirnos más o menos lo mismo, pero pueden confundirnos y alejarnos de una concepción ajustada y técnica. Vamos a pararnos a reflexionar sobre ellos para poder definir de una forma más clara el constructo que nos ocupa.

El autoconcepto

Autoconcepto y autoestima, son dos términos muy utilizados, a veces se emplean como sinónimos, pero  tienen sus diferencias. Así el autoconcepto, hace referencia  a la idea que tenemos de nosotros mismos, nuestra identidad personal. Lo que cada uno sabemos de nosotros y lo que creemos saber. Se forma a lo largo de la vida. Se trata de la percepción que tenemos  de nuestras emociones, pensamientos y conductas. Además, utilizamos también para formar nuestro autoconcepto el resultado que obtenemos de las comparaciones con los demás, como “soy más torpe” o “eres el más valiente”. Se trata de la base de la autoestima, desde la cual se crea ésta, al entenderla como la valoración o el aprecio que sentimos por nosotros mismos.

El Yo desde el Autoconcepto

El autoconcepto también se puede entender como la percepción que tiene uno mismo sobre su propio Yo. Desde esta perspectiva se observan dos aspectos esenciales. Por un lado el Yo Existencial, que corresponde a la sensación de ser distinto de los demás y a percibir la constancia del yo. Así, un niño en su proceso evolutivo y de desarrollo aprende “yo pienso, siento y actúo distinto de mi madre”. Aspecto esencial en la formación de la identidad personal y de la autoestima. Y por otro lado, el Yo Categórico, que se refiere a la noción que tenemos de vernos como objetos en el mundo formados por categorías diferentes. De esta forma, podemos ordenarnos en categorías como la edad, la altura o el género, y también en referencia a aspectos psicológicos como empático, sociable o distante.

El autoconcepto se construye a lo largo del desarrollo e influyen en su construcción las experiencias significativas que tengamos en relación a nuestro medio familiar, escolar y social; así como lo que nos dicen los otros de nosotros mismos y de los demás, de las comparaciones que nos hacemos frente a los otros y de nuestras experiencias de éxitos y fracasos.

La autoestima

Una vez que tenemos creada y construida una imagen de nosotros mismos; con nuestras características personales, nuestras capacidades y habilidades, construimos nuestra autoestima. Es decir, realizamos una valoración sobre cómo nos sentimos con nosotros mismos.  De esta forma, según nuestro autoconcepto, podemos sentirnos valiosos, capaces y optimistas, o todo lo contrario, con falta de confianza, pesimistas y preocupados por lo que lo otros piensen. Es la dimensión afectiva de nuestra identidad personal, el grado en que nos gustamos y aceptamos a nosotros mismos.

¿Qué factores afectan a la formación de la autoestima?

Nuestra historia  personal de éxitos y fracasos.

Las personas aprendemos de nuestras experiencias. En este aprendizaje, es normal que haya éxitos y fracasos tanto académicos, como sociales, profesionales o afectivos.  En la medida de los éxitos y fracasos que acumulemos a lo largo de nuestra vida; nos sentiremos más resolutivos o menos. En la formación de la autoestima, cobran también  gran relevancia los mensajes que recibimos de las experiencias en relación a los otros y sus reacciones; si nos halagan o rechazan, si nos escuchan atentamente o no, iremos desarrollando una valoración  fuerte o débil.

Competencias

En la medida en la cual, en nuestro desarrollo se hayan potenciado situaciones y escenarios que hayan podido potenciar la adquisición de determinadas habilidades y competencias; como  las habilidades de comunicación, de resolución de problemas, de gestión emocional o de toma de decisiones, nos valoraremos como más o menos válidos.

Cultura de nuestro entorno de referencia

Como seres sociales que somos, las personas no podemos desarrollarnos fuera de nuestro entorno más cercano; estamos en constante interacción con él; por lo que no podemos mantenernos al margen de su influencia. Un ejemplo de esto es que nuestra autoestima se ve favorecida o perjudicada por los diferentes roles sociales y su estatus asociado. Por ejemplo, profesiones como analista de operaciones, cirujanos, científicos o deportistas profesionales están relacionadas con una buena imagen de nosotros mismos; socialmente están bien consideradas. Otros factores relacionados con nuestro entorno cultural y que influyen en el desarrollo de nuestra percepción personal, son los valores globales definidos por la sociedad de forma positiva, como una alta inteligencia, la belleza, la humildad,  competitividad o individualismo.

Educación familiar

Otro factor determinante en la construcción de la nuestra valoración sobre nosotros mismos son las experiencias tempranas en las relaciones personales; éstas se dan desde el inicio en el medio familiar. Los mensajes transmitidos por los padres tienen una importancia significativa en la autoestima de los hijos.

Los patrones de crianza (sobreprotección, permisividad, sobre exigencia…) están muy relacionados con el tipo de apego o vínculo afectivo que se forma entre el niño y el cuidador principal.  Un estilo educativo con alta exigencia y con pocas muestras de afecto, puede propiciar el desarrollo de un vínculo afectivo inseguro; el niño se mostrará apático, con poca expresión emocional y baja autoestima. En cambio, un estilo educativo basado en la exigencia junto con manifestaciones de cariño; que aporte seguridad al niño, a la vez que le permita explorar su entorno, potenciará la aparición de un apego seguro y la concepción de sí mismo como válido y capaz.

¿Qué no es autoestima?

Para terminar de entender a que nos estamos refiriendo con el concepto de autoestima, creemos que puede ser de ayuda clarificar e identificar algunas nociones que nos pueden dificultar la compresión del mismo.

  • No se trata de algo estático, sino que es la valoración que vamos construyendo a lo largo de nuestra vida y gracias a las experiencias que vamos viviendo.
  • Por lo tanto, no es algo inamovible ni definitivo. Podemos modificar nuestra valoración personal de nosotros mismos a lo largo de nuestra experiencia.
  • Otra conclusión, derivada de lo anterior, es que no se trata de algo genético. No nacemos con una alta o baja autoestima, sino que ésta se va formando a lo largo de nuestra vida, en función de los números factores que hemos mencionado anteriormente.
  • No es un todo unitario, sino que se componen de numerosas áreas, es decir, es multidimensional. Podemos hablar de una autoestima social, afectiva, laboral, académica…

¿Qué sí es autoestima?

Del mismo modo que hemos señalado los aspectos que no forman parte de la valoración que hacemos de nosotros mismos,  podemos señalar que es lo que sí que entra dentro de la definición que estamos haciendo. ¿Que sí es autoestima?

  • Después de todo lo analizado hasta aquí, podemos definir mejor aquello a lo que nos referimos como autoestima. Se trata del constructo que utilizamos para expresar como nos sentimos con nosotros mismos, como nos valoramos y apreciamos en las distintas áreas de nuestra vida.
  • Se desarrolla para cada una de nuestras áreas: académica, social, personal, laboral; por lo que no es algo unitario, sino multidimensional. Además, unas no determinan a las otras, pero sí se relacionan entre sí. Esto quiere decir, que podemos sentirnos muy competentes y valorarnos muy bien con respecto a nuestro desempeño laboral; pero sin embargo sentirnos muy poco hábiles en nuestras relaciones sociales, y tener por lo tanto, una valoración negativa de nosotros mismos es esta área.
  • Se trata de algo que se aprende y se va modificando con nuestras experiencias.
  • Se construye en relación con el ambiente, con los otros y con neustras experiencias. Es esencial el lenguaje que usemos a la hora de hablarnos a nosotros mismos y de cómo nos nombramos. Así como, las palabras que usan los otros para referirse a nosotros.
  • Es fundamental para sentirnos bien.

 

Tras este breve acercamiento hacia la definición y comprensión de la autoestima, sería interesante poder reflexionar sobre cómo nos afecta y qué podemos hacer para mejorar nuestra percepción sobre nosotros mismos. Estos aspectos serán motivo de un nuevo artículo que publicaremos próximamente en nuestro blog.

Escrito por Patricia Palacios

Psicóloga Sanitaria en ACM psicólogos

Etiquetas:, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

"Trackback" Enlace desde tu web.

Somos especialistas en:
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Ataques de ansiedad
  • Agorafobia
  • Terapia de pareja
  • Terapia sexual
  • Intervención en adolescentes
  • Trastornos adaptativos
  • Entrenamiento en habilidades sociales
  • Fobia social
Contacta con nosotros:
910 14 13 76 / 647 935 514
  • Información sin compromiso
  • Psicólogo de urgencias en Madrid

comunidad madrid
Centro autorizado por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid
Número de Registro: CS15260

ACM psicólogos

Calle Ibiza 36 bajo derecha, Madrid 28009
Metro Ibiza L9 / Metro Saínz de Baranda L6-L9
Horario: 10:00 a 21:00h
Telf. 910 14 13 76
Mvl. 647 935 514

Aviso legal y privacidad

ACM psicólogos
Contacta con nosotros:
910 14 13 76 / 647 935 514

  • Información sin compromiso
  • Psicólogo de urgencias en Madrid
comunidad madrid
Centro autorizado por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid
Número de Registro: CS15260

Calle Ibiza 36 bajo derecha, Madrid 28009
Metro Ibiza L9 / Metro Saínz de Baranda L6-L9
Horario: 10:00 a 21:00h
Telf. 91 250 36 92
Mvl. 647 935 514

Aviso legal y privacidad