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El duelo

¿Te has preguntado alguna vez en qué consiste un proceso de duelo? ¿Qué tipos de pérdidas pueden causar las emociones características de un duelo? ¿Cuáles son las distintas fases del duelo?

¿Qué es el duelo?

La palabra duelo proviene del latín dolus “dolor” y es la respuesta que tenemos ante una pérdida o separación. Es un proceso que experimentamos ante una perdida sin posibilidad de recuperación. Por ejemplo un fallecimiento, la pérdida de salud, la pérdida de un trabajo, la perdida de una etapa de la vida, etc.

El duelo se considera una respuesta normal y natural. De hecho, lo que no resultaría natural sería la falta de respuesta ante una perdida. El duelo es algo personal, propio y único, es decir cada uno lo experimenta a su manera. Sin embargo, el duelo, a su vez, produce reacciones generales y comunes en prácticamente todos los seres humanos.

El duelo

La superación del duelo está asociada a un proceso de maduración y de aprendizaje ya que comporta que el doliente de forma consciente o inconsciente consiga deshacer los lazos que le unían al ser querido, adaptarse a la pérdida y volver a vivir de forma sana en un mundo en el que el ser querido ya no estará. De alguna manera se aprende a convivir con los recuerdos. De ese modo se fortalecen los recursos personales y los aspectos psicológicos de uno mismo.

Por otro lado, todo proceso de duelo conlleva un cierto riesgo. Existe la posibilidad de que el doliente no logre superar este proceso. Esto puede suceder cuando la persona no efectúa la elaboración del duelo de forma correcta… O se queda estancada en una de las fases del duelo produciendo lo que se llama duelo incompleto. En estos casos podríamos decir que no se ha logrado superar la perdida y será necesaria una ayuda psicológica y terapéutica que oriente a la persona en las tareas o ejercicios que pueden ayudarle a avanzar o evolucionar en este proceso.

Si este es tu caso, o te encuentras en una situación similar, en ACM psicólogos Madrid te podemos orientar y acompañar en tu proceso de duelo. Podemos guiarte para conseguir una superación exitosa de cada una de sus fases y resolver cada una de las tareas para lograr una completar resolución del proceso de duelo.

¿Qué tipos de pérdidas que nos pueden hacer atravesar un proceso de duelo?

Podríamos decir que todas las perdidas, sean del tipo que sean, llevan asociadas una tarea de superación del duelo y de la perdida. Por supuesto que este proceso será de mayor o menor intensidad dependiendo del tipo de perdida que se trate y del significado que tiene esa pérdida para el doliente.

Pensemos por un momento en las pérdidas que hemos tenido lo largo de nuestra vida. Intenta enumerar y escribir en un papel las pérdidas más importantes sufridas en las distintas etapas vitales:

  • 0-15 años
  • 15-30 años
  • 30-35 años
  • 45-65 años
  • Y + de 65 años.

Nos podemos acordar de aquel amor adolescente, que tanto nos hizo sufrir. O ante una ruptura amorosa significativa, donde el dolor tras la separación era tan intenso que nos imposibilitaba, aunque sea de manera transitoria, entender la vida sin la persona amada al lado.

Según M.Nevado y J.González, psicólogos especialistas en el duelo, podríamos hacer una clasificación de las pérdidas que podemos sufrir a lo largo de nuestra vida basándonos en el tipo de perdida que estamos teniendo:

  • Perdidas por fallecimiento: la pérdida de un ser querido es considerada la principal causa de estrés en todo el mundo. Por supuesto, el cómo se vivencie está perdida dependerá del significado que tenía el fallecido para el doliente, de la relación que se tenía con esa persona, de la causa de muerte, entre otras circunstancias.
  • Pérdidas sentimentales: Estas pueden ser de distintos tipos:

  • Sentimentales (Amorosas): se trata de pérdidas debido a una separación, divorcio o ruptura de un noviazgo. Pueden llegar a ser fuerte estresores para las personas, causando grandes alteraciones emocionales y conductuales y afectando a nuestros valores, creencias pérdida de autoestima, disminución del rendimiento laboral, interfiriendo gravemente en su vida cotidiana.
  • Relaciones familiares: puede ser debido a la pérdida de relación con los hermanos o padres. En estos casos también se experimentan los síntomas de duelo que describiremos más adelante.
  • Amistades: la pérdida de las relaciones con los amigos, puede ser la pérdida de un amigo cercano y próximo que era como un hermano y que parecía que siempre iba a estar allí, la pérdida del grupo de amigos de referencia, etc. Este tipo de perdida va acompañada de desorientación, frustración, culpabilidad y soledad.
  • Pérdidas materiales: las destrucciones materiales o pérdida de aquellos bienes con los que estamos muy vinculados puede generar sentimientos y/o emociones características de un duelo. Esto puede suceder ante la pérdida de una casa por incendio o derrumbamiento, la pérdida o robo de objetos significativos, pérdida de un trabajo, cambio de ciudad, negocios fracasados, etc.
  • Pérdidas vitales: nos referimos a las pérdidas fruto del paso de la vida y que inevitablemente cierran una etapa vital. Nos referimos a procesos como la menopausia, la jubilación, el síndrome del nido vacío en las amas de casa cuando los hijos empiezan a emanciparse, etc. Estos cambios vitales producen sentimientos contradictorios ya que siempre hay una parte de alegría por la nueva etapa, pero a su vez se vivencia una pérdida que provoca algunos de los síntomas característicos del duelo.

¿Cuáles son las fases de el duelo?

Según Kluber Ross para superar el proceso de suelo y ser capaz de rehacer de nuevo la vida, se va a pasar por las siguientes fases:

Negación: es la primera de las fases del proceso de duelo. Surge como una respuesta inconsciente del ser humano, a modo de mecanismo de defensa que impide tomar consciencia de la muerte o pérdida del ser querido. De forma inicial, es una reacción sana, ya que permite ir tomando consciencia del proceso poco a poco, ya que permite que nos vayamos acostumbrando a la ausencia.

En ocasiones puede que el doliente se sienta muy a gusto dentro de este proceso de negación ya que salir de ella implica asumir la realidad de un presente y un futuro sin el ser querido.

Los síntomas característicos de esta fase son: el doliente sigue buscando al fallecido, le busca por todas partes, le ve mientras anda por la calle, espera encontrárselo al llegar a casa… Sueña con el fallecido y hasta puede tener alucinaciones o pseudoalucinaciones en las que tiene la sensación de haberle percibido. En este periodo el doliente vive inmerso en sus recuerdos, y hace vida en un hogar en el que están presentes todos los objetos del fallecido.

Es necesario superar esta fase para continuar el duelo.

Ira. El doliente en esta fase se enfada, al ir, poco a poco, siendo consciente de que la pérdida es real. La ira puede manifestarse por distintos motivos, puede sentirse incomprendido y enfadarse con sus familiares o allegados, enfadarse por los comentarios o consejos de la gente de su alrededor ante esta situación, (puede) sentirse celoso/a de sus amigos que aún tienen a sus personas importantes cerca, o incluso si la persona es religiosa puede enfadarse con Dios.

La pregunta más característica de esta fase es: ¿por qué a mí? Ante estas situaciones se deben entender como normales las emociones de ira y rabia en cualquier proceso de el duelo. Aunque con el paso del tiempo estos enfados empezaran a disminuir dejando paso a la siguiente etapa.

Culpa: en esta fase se inicia un proceso de búsqueda de culpable. Alguien tiene que ser el culpable de esta situación. La búsqueda empieza en las personas externas como el médico y los auxiliares que le atienden, el hospital, etc. Con el tiempo se tiende a disminuir la culpa externa y comienza la búsqueda de culpa en el interior. Se revisan cada una de las cosas que se podrían haber hecho para cambiar la situación, se revisan las cosas que no se hicieron,… Este momento será decisivo. ¿Por qué? Porque si existe bloqueo en esta fase, será necesaria una intervención terapéutica para conseguir continuar con la elaboración del duelo.

Depresión: en esta fase se empieza a tomar consciencia de la perdida. La realidad de la ausencia ya es inevitable. El doliente ha podido comprobar una vez tras otra, que aquellas rutinas y dinámicas que tenía en relación con el fallecido ya no las puede hacer. El fallecido ya no forma parte de su realidad actual. El ser consciente de este hecho hace daño pero a su vez ayuda a asumir la perdida. Pero también a seguir avanzando en su elaboración.

A diferencia de los primeros momentos del proceso de el duelo en los que al cerrar los ojos se era capaz de visualizar al ser querido, en estos momentos el doliente puede recordarlo pero no visualizarlo. Las imágenes se van perdiendo y esto puede volver a generar culpa. Como consecuencia de esta circunstancia, el doliente intenta volver a recordar al fallecido, utilizando fotos, vídeos, recuerdos u objetos personales.

También aparece la culpa por poder volver a disfrutar de nuevo. Al ir asimilando el dolor y la perdida, el doliente comienza a plantearse su futuro y este es siempre incierto debido al vacío que se siente sin la persona fallecida al lado. Además empiezan a aparecen los asuntos pendientes de solucionar, las cosas que no se hicieron, las decisiones no tomadas, etc.

Aceptación: el doliente llega a la última etapa del proceso del duelo. Es el momento de aceptar la muerte y tratar de rehacer la vida. Esta etapa se caracteriza por un estado de afectividad plana, no se está ni deprimido ni animado.

Se pueden empezar a tomar decisiones sobre nuestra vida y a construir como queremos que sea ésta a partir de ahora. Se empiezan a resolver los asuntos que se dejaron pendientes y a retomar las actividades que se quedaron inconclusas. En esta fase se llega a la conclusión de que el ser querido es insustituible, que no volverá… Así que tenemos que aprender a convivir con su ausencia y a recurrir a sus recuerdos cada vez que queramos tener contacto con él.

Síntomas característicos de el duelo:

Aparte de experimentar los síntomas de ansiedad habituales que todos conocemos y que hemos experimentado en algún momento… En ocasiones también se pueden experimentar algunos síntomas de depresión. Algunos de los síntomas de el duelo más importantes y distintivos son:

  • Alteraciones del sueño: dificultades para conciliar el sueño. Nuestra preocupación psicológica durante el día se manifiesta en ensoñaciones en las que percibimos el ser querido por la noche.
  • Sentimientos de culpa.
  • Sentimientos contradictorios. Se pueden tener sentimientos encontrados. Por un lado podemos sentir alivio porque se termina el sufrimiento del fallecido, y la de las personas que han estado cuidándole y esforzándose para que tuviera unos agradables últimos momentos. Por otro lado sentimos dolor por el final, y la ausencia que tenemos en nuestra vida.
  • Estar absorto con las imágenes y los recuerdos. Consiste en intentar guardar todos los objetos relacionados con el difunto, no desprenderse de nada.
  • Idealización del difunto: se trata de la sensación de que nos cuesta hablar de la persona que ya no está. Además existe una especie de obligación moral de recordar únicamente las virtudes del fallecido.
  • Miedo al futuro: nos cuesta entender que hay que seguir viviendo sin la presencia y el apoyo del ser amado. No cuesta de concebir que tendrá que ser así para siempre.
  • Vacío: se trata de una sensación de desgarro tremenda.
  • Sentimientos de ira y celos: a veces respondemos con ira hacia los seres queridos que se encuentran más cerca. También se pueden tener celos de otras personas que aún pueden disfrutar de la figura que nosotros hemos perdido.

  • Sensación de falta de comprensión y ayuda. Durante todo el proceso de duelo, se vive una constante sensación de incomprensión y de soledad en lo que se está viviendo. Se percibe que los otros se limitan a decirnos sus frases hechas para aliviar su malestar al vernos sufrir tanto. “Sé cómo te sientes”, “tienes que salir” “es lo mejor que os podía pasar”, etc.

El proceso de el duelo suele durar entre 6 y 18 meses, aunque en algunos casos puede durar hasta 2 años. Lo que puede ayudarnos a distinguir un proceso de duelo normal de un duelo patológico es la intensidad y la duración en el tiempo de las reacciones emocionales. En el caso del duelo patológico la persona se puede ver superada por la pérdida, siendo incapaz de avanzar por las distintas fases o quedándose estancada en alguna de ellas. En estos casos recomendamos que se busque ayuda profesional y terapéutica para poder intervenir en el proceso de duelo y poder empezar a elaborarlo.

 

Escrito por: Anna Cadafalch

Directora de ACM psicólogos

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